Presentación
En las últimas décadas, la transición hacia una sociedad hiperconectada ha dejado de ser una tendencia para convertirse en una realidad estructural. Los entornos digitales (redes sociales, inteligencia artificial, videojuegos, plataformas de streaming) configuran hoy el escenario principal donde los jóvenes construyen su identidad, se socializan y consumen información. Sin embargo, este ecosistema digital presenta una dualidad compleja que la comunidad científica y académica urge a analizar bajo el binomio de los beneficios y las vulnerabilidades ("Lo que nos da y lo que nos quita").
Una realidad incuestionable es que las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) han democratizado el acceso al conocimiento, a recursos de diferente tipo, entre los que se encuentran por ejemplo, los de apoyo psicológico y facilitado la creación de comunidades globales transfronterizas. Desde el punto de vista del aprendizaje, los entornos digitales ofrecen entornos inmersivos, personalización mediante IA y acceso instantáneo a datos. Estos espacios pueden constituir espacios de empoderamiento, creatividad, aprendizaje autodidacta y/o de activismo social, poniendo a disposición de las personas jóvenes una red global y de competencias técnicas clave para el mercado laboral del siglo XXI.
Sin embargo, la literatura científica actual en psicología y neurociencia alerta sobre el reverso de la moneda. La exposición prolongada a entornos digitales se asocia con fenómenos como el FOMO (miedo a perderse algo), el tecnoestrés, el acceso a información sensible y no adecuada para la edad del usuario/a, sensación de soledad, a pesar de la paradoja de tener seguidores en línea, problemas de sueño, dificultades atencionales, así como un aumento de trastornos de ansiedad y depresión en jóvenes.
Además, no podemos olvidar de la brecha digital generacional existente entre adolescentes y jóvenes y sus progenitores, tutores y/o educadores, que puede generar distancia, incomprensión y hasta dificultades o conflictos. Es necesaria una comprensión de esta realidad, una facilitación del entendimiento y sobre todo de las herramientas que fomenten y contribuyan al empoderamiento personal y/o profesional que ayuden y faciliten la guía y acompañamiento de esos progenitores, tutores, educadores y otros profesionales que trabajen con la población jóven.